jueves, 30 de noviembre de 2006

Efectúan acto por el Aniversario 50 del Asalto al Polvorín de La Cadena


Por: Julián Puig Hernández.

Más de cuatrocientos combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y pensionados de las FAR recibieron la Medalla 50 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en ceremonia efectuada en El Polvorín de La Cadena, sitio histórico del municipio de Puerto Padre, por constituir la primera acción armada en Cuba como apoyo al desembarco del yate Granma.
Durante el importante acto, un grupo de jóvenes estudiantes rememoraron las circunstancias en que se desarrollaron los hechos el 29 de noviembre de 1956, cuando tres miembros del movimiento 26 de Julio, Orlando Pupo Peña, Raúl Castro Mercader y Luís Alfonso Zayas Ochoa, cumpliendo órdenes, asaltaron el polvorín, situado en el lugar conocido por La Cadena, para socavar los pertrechos del Ejército del dictador Fulgencio Batista y también distraer la atención de los soldados que sin dudas serían dispuestos contra el desembarco del Granma.
En la cita con la historia estuvieron presentes dos de los actores directos de los hechos, el hoy General de Brigada Luís Alfonso Zayas Ochoa y el Coronel, retirado, Raúl Castro Mercader. El combatiente Armando Garcés Pino, quien dirigiera el Movimiento 26 de Julio en aquellas memorables circunstancias, también estuvo en la ceremonia de recordación.
Nosotros deseamos que la juventud de hoy, con la experiencia de los que hemos hecho algo porque este país tenga lo que tiene hoy, coja esa experiencia y la lleve a cabo, y prepare las nuevas generaciones para que luchen igual que luchamos nosotros, sentenció el General de Brigada Luís Alfonso Zayas, visiblemente emocionado.
Como parte del programa, se hizo entrega de una obra plástica que recoge el sentir en pos de la liberación de los Cinco Luchadores Antiterroristas Cubanos prisioneros en cárceles de los Estados Unidos.
Muchas voces se alzaron para felicitar a Fidel por su Cumpleaños 80, inspirar la continuidad de la obra revolucionaria y desear la pronta recuperación del Comandante en Jefe.

sábado, 25 de noviembre de 2006

Con el trauma por los siglos de los siglos


Por: Julián Puig Hernández.

Esta niña de ojos tristes se llama Mirma Daniela Pavón Columbié, estudia en la escuela primaria Hermanos Saíz, de Puerto Padre y tiene cinco años, está en preescolar. Su mamá, Ismaray Columbié Parra, es una joven de veintiún años, estudia en la escuela de contabilidad en el Politécnico de Delicias. Pero lo que más conmueve es la historia triste de sus ancestros. Ellas pudieron no haber nacido.
Todo comenzó en el año 1958, cuando el abuelo de Ismaray, Gerardo Columbié, era sólo un niño de once años. Vivía en la serranía del sur oriental cubano y sobre las montañas, una triste mañana, comenzaron a caer bombas. Milagrosamente Gerardo salvó la vida pero observó el panorama de incertidumbre y dolor desde la mata de naranjas donde se encontraba subido. Los aviones venían con su carga explosiva de la Base Naval de Guantánamo, enclave norteamericano.
Aquí, en esta otra fotografía aparece el abuelo y las hermanas del hoy anciano Gerardo, las niñas debían tener poco más o menos la edad de Mirma Daniela, su bisnieta. Puede verse la perforación que le hizo una de las tantas bombas en el omóplato izquierdo a una de las niñas, como si un monstruo le diera una dentada para quitarle la vida.
Cuba vivía momentos convulsos y el pueblo luchaba por conquistar su independencia, ganar su libertad y emprender un futuro próspero. La zona del Segundo Frente Oriental Frank País, donde ocurrió el abominable crimen, tenía una extensión territorial de 12 mil kilómetros cuadrados donde vivía medio millón de campesinos. Mayarí, San Luís, Alto Songo, Sagua de Tánamo, Guantánamo, Baracoa, Banes y Antillas eran los municipios que componían la geografía del Frente guerrillero, que debía no sólo enfrentarse al enemigo pertrechado y uniformado, sino a cuantiosas bandas de delincuentes existentes en el territorio.
El ejército del dictador Fulgencio Batista, al amparo del gobierno de los Estados Unidos, disponía de 30 puestos de la Guardia Rural, cinco capitanías e igual número de primeras tenencias, seis segundas tenencias, cuatro escuadrones del Regimiento número uno, con mil 519 militares supeditados al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y otros cuatro escuadrones, del Regimiento diecisiete con sede en la ciudad de Holguín, con mil 119 uniformados.
Esta fuerza creció con la creación del Estado Mayor Conjunto pues fueron incorporados oficiales, clases y soldados, principalmente jóvenes reclutas.
La geografía del Segundo Frente Oriental Frank País es muy accidentada, con las Sierras Cristal y de Nipe, así como la Cuchilla de Toa.
Básicamente la economía de la región estaba supeditada a la agricultura cañera, el café, los frutos menores y los minerales; pero las ganancias más significativas estaban en compañías extranjeras, que dominaban el mercado azucarero y la minería.
Históricamente es una región de grandes acontecimientos históricos, como las expediciones de los hermanos Maceo, José y Antonio, Máximo Gómez, Martí; pero también las luchas campesinas tienen un paradigma en Realengo 18.

Han pasado cerca de cincuenta años y todo indica que el dolor se hereda. Imposible borrar el horrendo crimen. Mirma Daniela sigue con los ojos tristes, como si hubiera nacido con el dolor inmaculado. Sus tía-bisabuelas no tuvieron muñecas ni escuela, como ella tiene, murieron sin saber por qué en la inocencia de su niñez. Tal vez le preguntes y no sepa explicártelo, pero algo cierto hay en ello: los traumas van por los siglos de los siglos y nada ni nadie podrá borrar de la profundidad de su sangre, de las partículas que conforman su médula, un crimen que no se puede callar.